martes, 10 de junio de 2014

Taller
Respeto al Ambiente

Compartimos con vos algunas fotos de todas las cosas que hicimos! 
El próximo taller te esperamos. 
¡No Faltes!




lunes, 9 de junio de 2014

El viejo tonto que trasladó la montaña-
Fábula China de Del Li Tse, obra de Li Yu-kué (año 500 a.C.)


Las montañas de Taijang y Waungú forman un macizo de unos dos mil metros de altura. En su vertiente norte vivía un campesino de casi 90 años, conocido con el apodo de Viejo Tonto. Su casa se encontraba frente a la montaña, y cuando salía a otro lugar se veía obligado a dar grandes vueltas que le causaban muchas molestias.
Un día reunió a toda su familia y dijo:

-Estas montañas nos cortan el camino y dificultan nuestras idas y venidas. Entonces todos juntos trataremos de sacarlas del medio. De este modo haremos un camino bien derecho y no tendremos que dar tantas vueltas para ir a la ciudad.

Todos aprobaron. Solamente su vieja mujer expresó dudas:

-Me gustaría saber cómo vas a arreglártelas. Creo que si ya te faltan fuerzas para aplanar un simple montículo de tierra, te resultará imposible terminar con estas altas montañas. También pregunto: ¿Dónde meterán tantas piedras?

Le respondieron:

-Las echaremos al mar.

Al día siguiente el Viejo Tonto con sus hijos y nietos partieron con balancines y canastos y comenzaron a trabajar duro, cavando la tierra y llevando las piedras hasta el mar. Una viuda de la vecindad tenía un hijo de siete a ocho años y también él fue de la partida.
A orillas del Río Amarillo vivía un anciano con fama de inteligente, a quien llamaban Viejo Sabio, y que se reía de los esfuerzos del Viejo Tonto. Un día le dijo:

-No hay derecho de ser tan tonto! Viejo como eres, apenas tienes fuerzas para arrancar las hierbas del suelo. ¿Cómo se te ocurre entonces remover tanta tierra y piedras con la pretensión de echar abajo las montanas?

El Viejo Tonto detuvo su trabajo, lanzó un profundo suspiro y respondió:

-¡Realmente eres un simple de espíritu! Tu cabeza vale menos que la del hijo de mi vecina, que siendo un niño comprende nuestro trabajo y nos ayuda. Es cierto que ya soy viejo y no me quedan muchos años de vida, pero después de mi muerte quedará mi hijo, a quien sucederá mi nieto, quien a su vez tendrá también un hijo y un nieto. Durante todo ese tiempo las montañas no habrán crecido siquiera una pulgada, entonces, ¿por qué no vamos a terminar el trabajo de trasladar la montaña?

El Viejo Sabio no pudo contestar nada al Viejo Tonto.




domingo, 8 de junio de 2014



SI AMAS A TU HIJO…
“Contéstale, no le informes.
Protégelo, no lo cubras.
Ayúdalo, no lo reemplaces.
Abrígalo, no lo tapes.
Amalo, no lo idolatres.
Acompáñalo, no lo lleves.
Muestrale el peligro, no lo atemorices.
Incorpóralo, no lo aisles.
Aliéntalo en sus esperanzas, no lo desencantes.
No le exijas ser el mejor, pídele que sea bueno y dale tú el ejemplo.
No le prodigues amor, rodéalo de amor.
No le denseñes a “Ser”, se tú como quieras que él sea.
No le dediques la vida, vivan en armonía disfrutando “todos” de la vida.
Rucuerda que tu hijo te escucha pero también te mira.
Y finalmente, cuando se rompa la jaula del canario;
No compres otra jaula, enséñale a vivir en libertad.
No le fabriques un castillo, ofrécele un hogar con ladrillos de “verdad”, “unidos” con cemento de amor…”

Una maestra jardinera entregando una carta a los papás.

viernes, 6 de junio de 2014

lunes, 2 de junio de 2014

La zorra y las uvas


En una mañana de otoño, mientras una zorra descansaba debajo de una plantación de uvas, vio unos hermosos racimos de uvas ya maduras, delante de sus ojos. Deseosa de comer algo refrescante y distinto de lo que estaba acostumbrada, la zorra se levantó, se remangó y se puso manos a la obra para comer las uvas.
Lo que la zorra no sabía es que los racimos de uvas estaban mucho más altos de lo que ella imaginaba. Entonces, buscó un medio para alcanzarlos. Saltó, saltó, pero sus dedos no conseguían ni tocarlos.
Habían muchas uvas, pero la zorra no podía alcanzarlas. Tomó carrera y saltó otra vez, pero el salto quedó corto. Aún así, la zorra no se dio por vencida. Tomó carrera otra vez y volvió a saltar y nada. Las uvas parecían estar cada vez más altas y lejanas.
Cansada por el esfuerzo y sintiéndose imposibilitada de conseguir alcanzar las uvas, la zorra se convenció de que era inútil repetir el intento. Las uvas estaban demasiado altas y la zorra sintió una profunda frustración. Agotada y resignada, la zorra decidió renunciar a las uvas.
Cuando la zorra se disponía a regresar al bosque se dio cuenta de que un pájaro que volaba por allí, había observado toda la escena y se sintió avergonzada. Creyendo que había hecho un papel ridículo para conseguir alcanzar las uvas, la zorra se dirigió al pájaro y le dijo:
- Yo hubiera conseguido alcanzar las uvas si ellas estuvieran maduras. Me equivoqué al principio pensando que estaban maduras pero cuando me di cuenta de que estaban aún verdes, he preferido desistir de alcanzarlas. Las uvas verdes no son un buen alimento para un paladar tan refinado como el mío.
Y fue así que la zorra siguió su camino, intentando convencerse de que no fue por su falta de esfuerzo que ella no había comido aquellas riquísimas uvas. Y sí porque estaban verdes.

La veracidad es la base de todas las virtudes...Bahá'u'lláh
fuente: http://www.guiainfantil.com/1376/fabulas-para-ninos-la-zorra-y-las-uvas.html

domingo, 1 de junio de 2014


La prueba de tres filtros
En la antigua Grecia, Sócrates era conocido por su sabiduria. Un día un conocido le dijo:
- Sócrates, ¿Sabes lo que acabo de oir acerca de un amigo tuyo?
- Espera un minuto, replico Sócrates. - Antes de decirme nada me gustaría que pasaras una pequeña prueba.

Es la prueba del triple  filtro.
- ¿El triple filtro? pregunto el conocido.
- Eso es - continuo Sócrates - Antes de que me digas nada sobre mi amigo, puede ser una buena idea tomar un momento y filtrar lo que me vas a decir.

Primer filtro: ¿Estas absolutamente seguro que lo que me vas a decir es verdad?
- No, solamente acabo de escucharlo, respondió el hombre.- Está bien, dijo Sócrates. Asi que realmente no sabes si es verdad o no.

Ahora el segundo filtro, el filtro de la Bondad. ¿Es bueno lo que me vas a decir sobre ese amigo mió?
- No, todo lo contrario, respondió el hombre.
- Asi que, tu quieres decirme algo malo de un amigo mio, pero  realmente no sabes si es cierto.

Bueno, aun puedes pasar la prueba porque queda un ultimo filtro: el filtro de la Utilidad. ¿Es lo que me vas a decir de mi amigo, util para mi?, preguntó Sócrates.
- Pues, quizas no- dijo el hombre.
- Bien, concluyo Sócrates: si lo que me quieres decir no sabes si es verdad, no sabes si es bueno y no sabes si es útil, para que quieres decírmelo?
La murmuración apaga la luz del corazón y extingue la vida del alma...Abdúl-Bahá