jueves, 18 de septiembre de 2014


BUENOS VECINOS

Al señor Eurípides todos lo odiaban. Los adultos no dejaban escapar ninguna oportunidad en la que pudieran decir que era un mal hombre, y los niños le tenían tal temor que el sólo hecho de oír su nombre era motivo para exasperarse y pedir compungidos la cercanía de sus madres. Nadie sabía qué era lo que había hecho tan malo para tener semejante reputación, pero no preguntaban. Si lo dicen por algo será, decían.
Al principio, Eurípides ponía de su parte para cambiar esa mala fama; hacía regalos que eran tomados por los vecinos como amenazas; ofrecía fruta de su huerta que todos rechazaban por considerar envenenada y hasta saludaba a cada uno de los pobladores por su cumpleaños obsequiándoles algo. Demás está decir que sus regalos iban a parar directamente a la basura. Finalmente, desistió de sus intentos y se fue recluyendo más y más. Hasta permanecer días y noches encerrado en su pequeña chacra.
Cierta vez la hija de uno de los campesinos, que vivía muy cerca de la casa del señor Eurípides, enfermó gravemente. Toda la familia tuvo que irse a la ciudad y abandonar sin previo aviso la casa. Finalmente pudieron regresar, pero había pasado mucho tiempo y esperaban encontrarse la casa en ruinas, la cosecha totalmente perdida y todo el terreno cubierto de malezas. Sin embargo, al llegar se encontraron con que todo funcionaba perfectamente, incluso mejor que antes. Los vecinos se turnaban en regar la huerta, de dar de comer a los animales y de cuidar que todo estuviera en orden.
Embargado de felicidad el padre de la niña se acercó a uno de los vecinos que estaba en la casa cuando él llegó y le agradeció absolutamente conmovido. ´Fue cosa del Eurípides, a él dele las gracias´. El hombre corrió a casa de su vecino y esta vez no tuvo en cuenta sus prejuicios y los miedos diseminados por todo el lugar en torno a la moral de aquel hombre. Golpeó suavemente con los nudillos y esperó. Pero Eurípides se había marchado para no regresar nunca más.
Fuente: www.cuentosbreves.org/buenos-vecinos/

jueves, 21 de agosto de 2014



CUENTO, TINTERO Y PLUMA 
(Pedro Pablo Sacristán) 

En una pequeña ciudad hubo una vez un cuento vacío. Tenía un aspecto excelente, y una 
decoración impresionante, pero todas sus hojas estaban en blanco. Niños y mayores lo 
miraban con ilusión, pero al descubrir que no guardaba historia alguna, lo abandonaban en 
cualquier lugar. 
No muy lejos de allí, se encontraba un precioso tintero, lleno de tinta, al que su dueño había 
dejado olvidado hacía ya varios años. Tintero y cuento lamentaban su mala suerte, y en eso 
gastaban sus días. 
Quiso el azar que una de las veces que el cuento fue abandonado, acabara junto al tintero. 
Ambos compartieron sus desgracias durante días y días, y así hubieran seguido años, de no 
haber caído a su lado una elegante pluma de cisne, que en un descuido se había soltado en 
pleno vuelo. Aquella era la primera vez que la pluma se sentía sola y abandonada, y lloró 
profundamente, acompañada por el cuento y el tintero, que se sumaron a sus quejas con la 
facilidad de quien llevaba años lamentándose día tras día. 
Pero al contrario que sus compañeros, la pluma se cansó enseguida de llorar, y quiso cambiar 
la situación. Al dejar sus quejas y secarse las lágrimas, vio claramente cómo los tres podían 
hacer juntos mucho más que sufrir juntos, y convenció a sus amigos para escribir una historia. 
El cuento puso sus mejores hojas, la tinta no se derramó ni un poco, y la pluma puso 
montones de ingenio y caligrafía para conseguir una preciosa historia de tres amigos que se 
ayudaban para mejorar sus vidas. 
Un joven maestro que pasaba por allí triste y cabizbajo, pensando cómo conseguir la atención 
de sus alumnos, descubrió el cuento y sus amigos. Al leerlo, quedó encantado con aquella 
historia, y recogiendo a los tres artistas, siguió su camino a la escuela. Allí contó la historia a 
sus alumnos, y todos se mostraron atentos y encantados. 
Desde entonces, cada noche, pluma, tintero y cuento se unían para escribir una nueva 
historia para el joven profesor, y se sentían orgullosos y alegres de haber sabido cambiar su 
suerte gracias a su esfuerzo y colaboración. 

Fuente: http://cuentosparadormir.com/infantiles/cuento/cuento-tintero-y-pluma

miércoles, 20 de agosto de 2014

Globos

Pequeños cuentos con grandes moralejas


Un niño de piel muy oscura contemplaba extasiado al vendedor de globos en la feria del pueblo. El pueblo era pequeño y el vendedor había llegado pocos días atrás, por lo tanto no era una persona conocida. 
En pocos días la gente se dio cuenta de que era un excelente vendedor ya que usaba una técnica muy singular que lograba captar la atención de niños y grandes. En un momento soltó un globo rojo y toda la gente, especialmente los potenciales, pequeños clientes, miraron como el globo remontaba vuelo hacia el cielo. 

Luego soltó un globo azul, después uno verde, después uno amarillo, uno blanco... 

Todos ellos remontaron vuelo al igual que el globo rojo... 

Aquel niño, sin embargo, miraba fijamente sin desviar su atención, un globo negro que aún sostenía el vendedor en su mano. 

Finalmente decidió acercarse y le preguntó al vendedor: Señor, si soltara usted el globo negro. ¿Subiría tan alto como los demás? 

El vendedor sonrió comprensivamente al niño, soltó el cordel con que tenía sujeto el globo negro y, mientras éste se elevaba hacia lo alto, dijo: No es el color lo que hace subir, hijo. Es lo que hay adentro. 

Fuente: http://www.taringa.net/posts/offtopic/6224409/Pequenos-cuentos-con-grandes-moralejas.html


lunes, 18 de agosto de 2014

La paloma y la hormiga

Obligada por la sed, una hormiga bajó a un arroyo; arrastrada por la corriente, se encontró a punto de morir ahogada.
Una paloma que se encontraba en una rama cercana observó la emergencia; desprendiendo del árbol una ramita, la arrojó a la corriente, montó encima a la hormiga y la salvó.
La hormiga, muy agradecida, aseguró a su nueva amiga que si tenía ocasión le devolvería el favor, aunque siendo tan pequeña no sabía cómo podría serle útil a la paloma.
Al poco tiempo, un cazador de pájaros se alistó para cazar a la paloma. La hormiga, que se encontraba cerca, al ver la emergencia lo picó en el talón haciéndole soltar su arma.
El instante fue aprovechado por la paloma para levantar el vuelo, y así la hormiga pudo devolver el favor a su amiga.
Fuente: www.guiainfantil.com/1375/fabulas-para-ninos-la-paloma-y-la-hormiga.html

domingo, 10 de agosto de 2014



¿Sabías?

La suma de todos los colores del arcoíris es blanca. El negro es la ausencia de todos los colores. Por eso se decidió que el negro no es un color.

CURIOSIDADES

¿Cuánto pesa la Tierra?

6 x 1024 kilogramos

Preguntas-científicas-curiosas-6.jpgSe estima que el planeta Tierra pesa unos 6,000,000,000,000,000,000,000,000 kg (6 x 1024), no obstante, esta es una pregunta algo tramposa. Es que en teoría, la Tierra no debería pesar nada, ya que el peso de un cuerpo depende de la fuerza de gravedad, de la intensidad que el campo gravitacional que la propia Tierra ejerce sobre un cuerpo, entonces la Tierra no pesaría nada. De todas formas, fijando la fuerza de atracción gravitacional de la Tierrasobre todos los objetos cercanos, se ha estimado mediante fórmulas matemáticas realmente complejas, que nuestro planeta podría tener ese peso.

fuente: 
http://curiosidades.batanga.com/3954/preguntas-cientificas-curiosas-para-ninos